Posiblemente esta canción con título de efeméride es la primera que escuché de Mecano. Tengo recuerdos de que el cassette del disco Aidalai existía en mi casa desde muy pronto, posiblemente traído desde tierras lejanas por parentela española visitándonos en Chile en la primera mitad de los 90. O no, igual mis papás lo compraron porque les gustaba, aunque me cuesta creer esa hipótesis, con un padre con gustos más cercanos al anglo de los 70, y una madre a la balada romántica europea en español, píamente complementada con canciones de misa de algún artista local.
Por esto mismo, Aidalai no era parte del repertorio habitual en los interminables viajes en auto entre Santiago y La Serena, antes de la doble vía, cuando encontrarte con una vía cortada con un banderero, o un camión que se resistía a dejarse adelantar, te podía extender exponencialmente el tiempo de viaje. Curiosamente, los hits no se me quedaron en esa época, y canciones súper reconocibles para mí hoy como Naturaleza Muerta o El Fallo Positivo, en mi cabeza nunca fueron parte del disco. Tampoco entiendo por qué sí se quedaron conmigo Bailando Salsa y Una Rosa es una Rosa, que me parece han trascendido bastante menos, y igual eran un anticipo a mi actual gusto por el folk que tan naturalmente integran a sus composiciones los músicos hispanos que disfruto hoy.
Pero con El 7 de Septiembre no tengo dudas, era mi favorita, y a la que iba a repetir en bucle cuando ponía el cassette en la casa. Me encantaba la progresión, de este aire lúgubre del principio, que iba agarrando fuerza de a poco, los cambios de tono y vuelta a empezar, hasta premiarme con el clímax de esa sencilla frase: "el 7 de septieeeembre eeeeees". Pura dopamina para mi joven edad, que no llegaba a los 2 dígitos.
Poco caso le hacía a la letra. Esa relación rota, pero que de alguna forma sigue latente, con notas de esperanza, que puede ser simple nostalgia, o voluntarista autoengaño.
El 8 de Octubre es mi 7 de Septiembre. Y hoy sería una década de formalización, de la única manera que se podía formalizar en ese momento, si no fuera porque nos empeñamos en soplar. Me pregunto si quedaba algo... Estoy bastante seguro que no, con la confianza que mucha racionalización de todo lo que pasó me da, pero un día como hoy, me cuesta más conformarme con esa respuesta. En una secuencia numérica lógica, el 8 de Octubre me parece el seguidor natural del 7 de Septiembre. Quizás debí haberle puesto más atención al presagio de esa fecha, antes de aceptar la cita del Registro Civil.
Por suerte o equilibrio cósmico, la vida me regaló el nacimiento de mi sobrina Francis un 7 de Septiembre. Cada año al llegar la fecha, sé que vamos a entonar juntos, aunque sea por mensajito de WhatsApp, la frase que tanto me emocionaba cuando tenía menos años que ella ahora. Y disfrutarla como en esa época, ya no ignorando, sino convirtiendo su contenido, y transformarlo en la felicidad de celebrar su existencia. Ser tío es de las mejores experiencias que me han traído los últimos años, y que en 2007 jamás hubiera podido anticipar.
08/10/26
El 7 de Septiembre
Publicadas por
Juano
a las
10:22 p. m.
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